«Queridos papás,
Ya sé que es complicado entender que con dos años pueda escribir esta carta, pero ¡coño! ponerle la mitad de imaginación, paciencia y esfuerzo que cuando me obligáis a engullir los putos potitos de mezclas imposibles e indeseables de cada día, y seguro que lo conseguís.
Llevo dos años en este mundo loco e injusto y ya voy enterándome de cómo va el percal, aunque no os lo creáis. Y tengo que deciros que sois unos egoístas. Sí, mamá, no pongas esa cara de sorprendida. ¿Que por qué lo digo? Pues preguntadle a los padres de Luisito, el hijo de los vecinos del cuarto, y seguro que lo entenderéis rápidamente. Aunque yo os lo explico, tranquilos...

