Yo pego a mi hijo porque «hay veces que se lo merece». «Un capón bien dado», «a tiempo», y «se acabó el problema». «Cuando tiene el día tonto», de esos «que está pidiendo un tortazo a gritos», que «te está poniendo de los nervios» y llega un momento «que te saca de tus casillas», «razonar no sirve». «Hay veces que no entiende otra cosa» y es «lo más rápido», «para que aprenda». Pero hombre... que «no estoy todo el día pegándole»...
Además, «a todos nos han dado un capón» (zapatillazo, azote, “guantá”...) de pequeños y aquí estamos, «sin ningún trauma».
Que levante la mano (y no para pegar) quien haya escuchado alguna de estas frases. No en un juzgado prestando declaración, no, tomando unas cañas con amigos, en una comida familiar o en medio de una conversación normal, entre personas normales.
Ahora vuelve al principio y lee de nuevo el primer párrafo pero cambiando “hijo” por “mujer”.